NUESTRA CASA, NUESTRO HOGAR

Desde niño, se me ha dicho que debo ayudar en los quehaceres de la casa, como barrer, lavar platos, asear el jardín, regar las plantas, y muchas actividades más, a esa edad, estas actividades me parecían un eterno problema, algo que nunca acababa, era del día a día hacer las mismas actividades, conforme iba creciendo entendía por que era necesario, pues comprendí que el mantener aseada la casa no solo era por estética, sino por sanidad, y cada vez que comiera dejaba las migajas de pan en la mesa, en poco tiempo ya tenía hormigas, moscas y hasta roedores rondando por el comedor, eso no es muy limpio, pues estos animalitos pueden propagar enfermedades. Además, la casa necesita mantenimiento continuo, mi papá siempre ha visto por eso, arregla la tubería de la casa, si el agua de lluvia se filtra por el techo coloca impermeabilizante y cosas así.


Así como mis papás me recordaban siempre el ser aseado y darle mantenimiento a nuestra casa, así nuestro planeta, en estas últimas décadas nos ha estado llamando, hemos olvidado asear nuestra casa, la hemos descuidado, hemos pisoteado nuestros jardines (bosques y selvas deforestados), la tubería de nuestra casa se está oxidando a punto de desplomarse (mares, ríos y lagos contaminados), nuestra despensa de alimentos llenas de polvo y comida caduca (campos de cultivos saturados de agrotóxicos), hemos olvidado que nuestras mascotas necesitan atención y espacio (nuestro “progreso” ha llevado a la extinción a más de un centenar de especies del reino animal), todas las habitaciones de nuestra casa están repletas de envolturas (parece ser que ya no existe ni una sola hectárea en el planeta en donde no encontremos desechos humanos como el plástico), cada parte del hogar representa nuestro desorden en el planeta.


Mis padres me llamaban la atención por ser desordenado y antihigiénico, de la misma manera hoy el planeta con el calentamiento global, las sequías, el descontrol total de las estaciones y las enfermedades nos está dando un jalón de orejas, nos dice que con urgencia necesitamos un cambio, nuestro “progreso” nos está llevando a la extinción y no solo seremos afectados los humanos, sino que también arrasaremos con todas las especies que aún habitan el planeta.


Solemos pensar que somos seres superiores, que somos seres pensantes, con cerebros que razonan, que planifican, que proyectan ideas complejas, y que a su vez las entienden, pero parece ser que no entendemos los gritos desesperados que el planeta nos hace, gritos que son fuertes y claros, simples pero impactantes.


Recuerdo que las llamadas de atención de mi papá siempre venían acompañadas de una lección, aunque molesto por mi desobediencia minutos después me explicaba cómo y por qué debía hacer las cosas, hoy la tierra no solo viene y nos da una rencilla, sino que también nos muestra como podemos arreglar las cosas. Observemos con detenimiento, ¿Qué vemos en un ecosistema puro? No hay basura: existe un alto reciclaje, es decir, en su totalidad, toda la materia es reprocesada y reutilizada para generar recursos. No hay sobrepoblación: las especies de animales y plantas se autorregulan entre ellas evitando plagas. Ejemplos como estos son los que la naturaleza nos da, y bajo los cuales podemos establecer estrategias para restablecer el equilibrio de nuestro planeta.

Nuestro planeta requiere una nueva revolución… ¡No, una no, sino muchas!, una nueva revolución verde (agricultura ecológica), una nueva revolución industrial (procesos industriales sustentables), una nueva revolución económica (economía justa y solidaria), una nueva revolución educativa (donde enseñemos principios que giren en torno al respeto, la honestidad y fortaleza mental) un cambio total, un cambio de ruta de 180°. Es momento de accionar y de reflexionar...


-“La naturaleza no es un lujo, sino una necesidad del espíritu humano, tan vital como el agua o el buen pan” - Edward Abbey


-“El buen hombre es el amigo de todos los seres vivos” - Mahatma Gandhi


-“La naturaleza es inagotablemente sostenible si cuidamos de ella. Es nuestra responsabilidad universal pasar una tierra sana a las futuras generaciones” - Sylvia Dolson


-“Hay algo fundamentalmente incorrecto en tratar a la tierra como si fuese un negocio en liquidación” - Herman Daly


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